Ese calendario de proyecto que nunca se cumple.

He visto cientos de calendarios de proyectos (timing, le dicen). Por cada acción desarrollada de cierta complejidad,  me he visto obligado a trabajar sobre fechas subjetivas intermedias, decididas según como va el viento y los deseos oscuros de cliente. Si tengo que hacer un resumen, podría decir que siempre se cumple (salvo honrosas excepciones) la fecha final, la del entregable, la de puesta en marcha, pero que las fechas intermedias son aproximaciones voluntaristas, acciones de efecto placebo, ansias irracionales que tienen que ver más con la conciencia tranquila que con la consciencia profesional. No se si borrar mi plantilla de timings de proyectos.

Suena una orquesta afinada.

Uno de los placeres que obtengo de la aplicación de GTD es ver como, con su uso razonable, todas las cosas comprometidas avanzan de manera armónica hacía un buen fin. Los proyectos – conseguidos a través de la realización de acciones -, todos los proyectos, van caminando con naturalidad con las acciones definidas, reduciendo esa tensión que algunos vivimos en su momento, de llegada crispada a las fases finales. La duda habitual de quien se adentra en GTD sobre esa falta de fechas (Horror!) tiene respuesta en esta afinada forma de avanzar. Es cosa de probar para verlo.

Una consideración habitual de proyecto, fuera de GTD, es la de una tarea enorme y casi inabarcable, y eso deviene en la patología de ponerse con él como si no hubiera mañana, para terminarlo en cuanto se pueda. Ese control de proyectos alineados con sus acciones siguientes permite avanzar de manera natural, sencilla y con menores niveles de tensión y mayores niveles de calidad en mi opinión.

La hipermotivación como causa de desgracias.

Hay personas que ante el descubrimiento de algo (así, algo en genérico) que suponen les puede reportar beneficios, se les dispara la motivación hasta extremos tóxicos. Tan de moda el término, motivación, creo que muchas veces es una actitud que hay que saber dosificar. Hay una máxima con la que estoy muy de acuerdo que dice que no hay nada más peligroso que un ignorante motivado.
Cuando explico esto de GTD, hay siempre un pequeño grupo de hipermotivados que ven la luz, la solución a todos sus males y dedican tiempo y energía sin medida ni control. A esto me refiero cuando hablo de hipermotivación. Soy de pausa, calma, reflexión y foco, y la generación de expectativas que se vuelcan en un aprendizaje vertiginoso, una práctica compulsiva y, hasta una reescritura de lo que David Allen nos aporta, lleva, sin remisión al precipicio. Motivémonos, pero con medida.

Leer, en este caso, es altamente productivo.

Para quien esté en fase de arranque o haya empezado a aplicarlo o necesite mejorarlo o, simplemente, requiera un poco más de claridad sobre GTD, José Miguel Bolivar ha publicado Productividad Personal, aprende a liberarte del estrés con GTD. En mis inicios pegados al primer libro de David Allen, me obligué a leerlo con un block de notas donde iba anotando aquellas cuestiones que me parecían relevantes. No era suficiente subrayarlo. Escribir me ayudaba a entenderlo mejor. Esto no fue suficiente para encontrarme en esa fase inicial con dudas, muchas dudas. Podríamos decir que a David Allen le falta vertiente pedagógica en su escritura. Este libro es, desde la explicación general, una ayuda a la claridad y la resolución de tantas y tantas dudas que tuve y creo tuvieron muchos como yo. Imprescindible lectura de un libro escrito con precisión, enfoque, desvestido de retórica banal y a las cosas. Empiezo la relectura y alguna cosa más escribiré aquí.

Ese precipicio tan español, tan Marca España.

No le pondré nombre, pero todos lo conocemos. Cada proyecto en el alambre y con varios platos moviéndose encima de los palitos. Fechas (fechas no, horas)  al limite, compromisos adquiridos por montera, caos en cada etapa y un sinfín de patologías que, con sinceridad, yo llevo fatal. Pero trabajamos rodeados de perfiles de este tipo. No hay remedio, son así, inquebrantables. Tengo la sensación de que manejan ese entorno tan bien que nunca nada fatal sucede…, hasta que sucede y, como tu estás cerca, te caes por el precipicio agarrado a su mano. Huyamos mientras sea posible.

Elefantes después de la cacharrería.

Hay una especie en el entorno profesional que después de dejar la cacharrería asolada empieza con el resto. Son personas que mandan (que poco me gusta) y que dicen lo que hay que hacer, suponiendo que esto es dirigir. Lo hacen con su equipo y con sus proveedores. Todos en fila a no se sabe donde (se sabe, pero a veces los clientes…). Tengo que reconocer que dos o tres en un día son capaces de generarme dudas sobre si mi sistema de productividad personal es el adecuado,  no siendo capaz de sobrevivir a estos paquidermos. Espero que la especie no sobreviva mucho tiempo o, al menos, no sigan en mi hábitat. Lo intento.

Mejora tu productividad personal. No opera un milagro, pero ayuda bastante.

La Confederación de Empresarios de A Coruña propone un taller sobre productividad personal con Getting Things Done (GTD). Lo que haremos es echar un vistazo a las bases de GTD y, sobre todo, ponerlo en práctica y ver como puede ayudar a mejorar esta necesidad que tenemos de darle un poco de orden a las cosas que tenemos y debemos hacer. Te puedes apuntar en este enlace y compartirlo si crees que alguien puede tener interés. La parte final ayudará a arrancar con la metodología y borrar las dudas que puedas tener sobre la dificultad para incorporarlo en tu vida. Espero que os interese.