La energía disponible y dispuesta.

Hay sorpresa inicial cuando explicamos,  en GTD, que los criterios para tomar la decisión de cual es nuestra siguiente acción se define por la secuencia: contexto, tiempo disponible, energía, y, finalmente , prioridad. Cuesta trabajo asimilar que la prioridad no es lo primero , y reconocer que con ella sólo,  no estamos en las mejores condiciones de hacer depende que cosas. Yo tengo la energía mal repartida en el día, me llega tarde y se me va temprano. Tengo un estado energético concentrado en pocas horas. Lo se, lo asumo y, aunque alguna cosa hago por mejorar, tomo decisiones con esa variable básica.

Para terminar,  haré una propuesta de ahorro de energía. Para los que quieren acercarse a GTD en A Coruña, este Seminario que doy el día 23 de noviembre, le ayudará a llegar a Getting Things Done con un consumo menor de esfuerzo que si lo haces tu sólo.

Hazlo, te llevará menos de dos minutos.

Esta máxima, hacer una acción al instante si te va a llevar menos de dos minutos, es, de lo que GTD propone, una de las primeras cosas en ser entendidas y aplicadas por quien se acerca al método de productividad personal desarrollado por David Allen. Es una gota en un mar. Luego navegando por Getting Things Done irás descubriendo que es solo un principio.
Te propongo que lo pongas en práctica y reserves una plaza en el Seminario que voy a dar en A Coruña, tardarás menos de dos minutos en apuntarte y te garantizas plaza. Son plazas limitadas y seguro que encontrarás respuesta a tus expectativas.

Recopile, pero es sólo el principio.

La idea que primero prende de Gtd es, dentro del flujo, la fase de recopilar. Pensar que tendremos todo capturado es una promesa que llena de satisfacción (me ha salido una frase Real). Cuando se explica lo que significa todo, suele haber una sensación de “Ah, claro”. Ayer hablaba con un directivo de una consultora y, desconocedor de GTD, me decía que el también apuntaba todo. Nótese que decía “apuntar”. La pregunté que hacía con lo que apuntaba y me sonrió. La mayor parte de las veces, nada. Le viene bien meterse en GTD. Allá vamos.

La aplicación no es la solución.

Cuando surge en algún entorno profesional GTD, una de las primeras preguntas que me hacen es por la aplicación que uso para dar soporte al sistema. Intento, no siempre con éxito, minimizar el valor de la aplicación que se use, frente a la importancia capital de interiorización del sistema y la correcta ejecución de lo que David Allen nos aporta. Aunque la aplicación no es la solución entera, si es parte de ella. Yo uso Things desde hace tiempo y ahora, con la sincronización automática, debo decir que responde muy bien a lo que le pido. Pero sólo con Things, nada.

O está todo o no está nada.

La exhaustiva recopilación, para el consiguiente flujo de GTD, nos garantiza que todo está en el sistema. Si tenemos dudas de ello, de que tenemos todo, tengamos la certeza de que esto no va bien. Suelo ver a gente que después del arranque de GTD y en el siguiente tramo temporal, comienza a relajar está exhaustiva recopilación –el que escribe fue uno –y, como consecuencia, comienza a perder confianza en el método. Luego se convierte en una maravillosa rutina que no deja de dar alegrías. Capturemos todo aunque duela al principio.

GTD te puede ayudar.

La gente se encuentra habitualmente desbordada por las cosas que tiene que hacer. Cada vez que cuento en un entorno cerrado como gestiono mis compromisos y explico en pocos minutos GTD, la respuesta suele ser de querer acercarse al método. Por eso, estoy con personas que quieren y necesitan mejorar, ayudándoles a arrancar con GTD. Es importante la lectura de los libros de referencia, los blogs de gente que reflexiona y aporta sobre el método, de todo voy dando fe aquí, pero creo que una ayuda individualizada hecha desde la experiencia, hace cristalizar los beneficios de GTD de forma rápida y ortodoxa. El primer proyecto que se crean en GTD es implantar GTD. Si quieres saber más, pregúntame.

Un verbo ayuda a hacer.

Cuando escribas una tarea, recuerda que estás ante una acción y nada como un verbo para describirla. La redacción imprecisa, especulativa o abierta no ayuda a enfrentarse a una tarea. A los pocos meses de implantar GTD decidí,  veo que ahora más gente lo hace, que debía de usar un verbo siempre, que me indicase la acción: llamar, recoger, escribir, pensar, contar…Pequeño consejo, gran beneficio. Es imprescindible no tener que perder tiempo en aclarar exactamente lo que tenemos que hacer. Eso no es GTD.