Mi pequeña aportación a www.canasto.es

Jeroen Sangers es uno de los pioneros en España de la metodología GTD. Desde www.canasto.es lleva tiempo aportando conocimiento y experiencia que los que estamos en el asunto agradecemos. En verano ha tomado una decisión de dejar su blog en el teclado de la gente que compartimos GTD con el y con quien nos sigue en nuestros blogs. El día 29 de junio se publicó mi aportación. Os la dejo aquí para quien tenga interés y os animo a que sigáis, quien no lo haga, a canasto.es

La obsesión de la herramienta

Aplicar GTD requiere un cierto cambio de hábitos. Cuando comparto con profesionales la aplicación de la metodología, las más de las veces se acaba hablando de aplicaciones, software, apps, etc, etc…La respuesta es siempre la misma, la que estás usando seguro que vale para que corra GTD. Es por tanto mi posición la de no magnificar la herramienta, pero a veces, surgen algunas que realmente aportan cosas que simplifican procesos productivos. Citaré un ejemplo que acabo de descubrir para mi iPhone, la aplicación para correo Dispatch. Una utilidad que, a mi, me da un plus que no tenía. Puedo enviar un correo de mi bandeja de entrada de correo directamente a la bandeja de entrada de Things, mi aplicación específica de GTD. Un gesto, y captura lista para iniciar la secuencia. Pero siguen siendo los hábitos, no la herramienta.

El espejismo del control con GTD.

Lo primero que arraiga cuando empiezas a aplicar GTD es el flujo de cinco pasos que hacemos con cada cosa que requiere nuestra atención. Tiene efectos inmediatos y placenteros. Este “éxito” parcial, a veces, hace que no se siga profundizando adecuadamente en el resto de propuestas que GTD propone para la gestión de la productividad personal. Enfocar todo desde distintas alturas da realmente otro valor al uso de Getting Things Done. Simplificar en una lista de tareas, más estructurada que las habituales es cierto, pero una lista al fin y al cabo, puede ser el árbol que no deja ver el bosque. Tener el control de las siguientes curvas pero no saber a donde vamos no parece muy atinado. No nos quedemos ahí.

Explicando GTD o, al menos, intentándolo.

El próximo miércoles 19 me dan la oportunidad de explicar alguna cosa sobre productividad personal y GTD. Está organizado por la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) de A Coruña y es de acceso gratuito. La sensación es que cada vez más personas están en la reflexión de que algo hay que cambiar cuando las cosas no van finas con respecto a lo que hacemos. A partir de ahí espero poder explicar alguna cosa que le sirva a la gente. Os dejo el enlace.

El contexto es el contexto

Explicar lo que significa el término contexto en la aplicación de Getting Things Done tiene, habitualmente, un primer momento de perplejidad por la lógica que contiene. Sólo podemos hacer ciertas cosas en ciertas circunstancias. Interiorizar esto ayuda a optimizar la energía dedicada a las cosas que hacemos. Pelear contra el contexto es batirse con un muro, pero palabras como prioridad, urgente, rápido y otros calificativos imprecisos se adueñan del trabajo de las personas. Es el contexto, es cuando tenemos las cosas por hacer debidamente ordenadas y con el contexto indicado, cuando la decisión de lo que hacer se acerca a ser la correcta.

y la vida personal también, ¿ por qué?

“Yo quiero separar la vida profesional de la personal claramente “. Pues olvídate, porque es imposible. A lo largo del día, de cualquier día, se entremezclan cosas de todos los ámbitos de nuestra vida. Todo son compromisos que debemos de cumplir. Pensar que nuestra vida está parcelada es negar una realidad persistente. Saber que nuestra forma de gestionar las cosas recoge todo, es la garantía de poder tomar la decisión adecuada sobre cual es la próxima cosa, personal o profesional, que podemos hacer. No se trata de confundir, si no de clarificar y en momentos líquidos se necesitan formatos adaptables. GTD es algo así.

Marear la perdiz y hacer el ganso.

Un poquito de orden ayuda. Un método que funciona también, pero lo habitual, en mi caso, es trabajar en entornos con una más que razonable dósis de caos (del malo como el colesterol). La falta de foco en las cosas, la multitarea, no capturar lo que va surgiendo, provoca una ineficiencia de la que todos somos, en alguna medida, responsables. Sería bueno, si esto es cierto, que hiciéramos algo por mejorar en la buena dirección. Lamentablemente los que tienen la enfermedad más agudizada resulta que “no tienen tiempo”. Con la de horas que gastamos en calmar a la perdiz de sus mareos o en dejar de hacer al ganso, podríamos encontrar soluciones sencillas para modificar ciertos hábitos ¿GTD?.