La hipermotivación como causa de desgracias.

Hay personas que ante el descubrimiento de algo (así, algo en genérico) que suponen les puede reportar beneficios, se les dispara la motivación hasta extremos tóxicos. Tan de moda el término, motivación, creo que muchas veces es una actitud que hay que saber dosificar. Hay una máxima con la que estoy muy de acuerdo que dice que no hay nada más peligroso que un ignorante motivado.
Cuando explico esto de GTD, hay siempre un pequeño grupo de hipermotivados que ven la luz, la solución a todos sus males y dedican tiempo y energía sin medida ni control. A esto me refiero cuando hablo de hipermotivación. Soy de pausa, calma, reflexión y foco, y la generación de expectativas que se vuelcan en un aprendizaje vertiginoso, una práctica compulsiva y, hasta una reescritura de lo que David Allen nos aporta, lleva, sin remisión al precipicio. Motivémonos, pero con medida.

No todas las adicciones son perjudiciales.

A veces el título, el nombre, determina la activación del interés y de las expectativas. Tomo café, bastante café. He descubierto que es el primer paso previo a la vida. Antes de nada, desde la nada del salir del estado letárgico del sueño, o hay café o no hay nada. Dos palabras juntas, me llevan a un lugar gratificante. Café –nunca Nespresso, la antítesis del buen café- y productividad, un escenario aclarado que me permite hacer cosas y avanzar.
En la convocatoria estaban las personas que sigo desde hace tiempo y el momento se hizo divertido y práctico. Puntos de vista, aportaciones nuevas, confrontación de ópticas…·#CafeYProductividad ya provoca en mi la misma dependencia que el café. El próximo seguro que será más intenso. Gracias a todos los que estuvieron allí.

Una acción tan a huevo que no la hago.

Compartiré una patología productiva propia, que me sucede con cierta frecuencia. La comparto porque no se si le pasa a más gente. Una vez aplicado escrupulosamente el flujo de GTD, tengo una acción descrita de muerte, con todos los recursos para ejecutarla, en el contexto adecuado, la energía precisa, tiempo para hacerla…y como está tan, tan para hacer, la dejo y pienso que tan poco esfuerzo no merece hacerse ahora. Y ahí queda, sin hacer. Hasta la próxima. La hago en otro momento y pienso, debería haberla hecho antes. No es un drama, pero me queda cara de noseque cuando me pasa. Creo que tiene algo de soberbia por mi parte.

Lo productivo que es hablar y, sobre todo, escuchar.

El sábado 13 de junio fui invitado a un encuentro entre personas que pensamos, escribimos y ponemos en práctica (por este orden) aspectos en la mejora de la productividad personal, la mayoría en referencia a GTD. Los encuentros desvirtualizados son, sin duda, una manera excelente de aprender escuchando. Gente muy interesante, aportando siempre valor en sus reflexiones. Son personas que sigo, algunos los conocéis, y que recomiendo muy enfáticamente. No es lo mismo que estar con ellos, pero casi, seguirlos es mi recomendación.
http://dutudu.com, http://reunioneseficaces.blogspot.com http://www.samuelcasanova.com http://efectivitat.com http://tecnicasdeorganizacion.com http://procrastinacion.org http://productividadygtd.com/ http://jordisanchez.info/ http://noeresmas.com/ http://canasto.es http://valedeoro.es http://davidtorne.com http://buenhabit.blogspot.com/

Se producen milagros todos los días de la semana.

No hay milagros, la vida de nadie cambia en una semana por usar GTD. Es más, es imposible que eso suceda en un corto espacio de tiempo. Los apóstoles sobrevenidos sobre un sistema que intuyen, pero que no conocen el mínimo exigible, prometen la curación definitiva, la mejora fulminante, la felicidad indiscutible, el vértigo de la infalibilidad, y todo ello haciendo poco, casi nada  o la nada más absoluta, solo con oírlo. Cada cierto tiempo alguien me comenta que hay quien habla de productividad personal, con web incorporada, por supuesto, y de GTD, sistema que el propio ha mejorado después de cinco minutos o algo más de reflexión. Mucho motivado vendiendo material averiado, sacado de aquí y de allá, del que tenemos que huir si estamos a tiempo. Entender GTD puede parecer sencillo, implantarlo no tanto. Mi experiencia ha tenido y tiene momentos de luz y algunos, varios, de dolor, así que soy de los que creo que si alguien le promete la resurrección de su productividad en pocas sesiones, desconfíe. Mejor, confíe que se trata de un muerto. Además hay mucha y buena gente que le puede contar la verdad, su verdad y no estoy pensando en quien esto escribe.

Leer, en este caso, es altamente productivo.

Para quien esté en fase de arranque o haya empezado a aplicarlo o necesite mejorarlo o, simplemente, requiera un poco más de claridad sobre GTD, José Miguel Bolivar ha publicado Productividad Personal, aprende a liberarte del estrés con GTD. En mis inicios pegados al primer libro de David Allen, me obligué a leerlo con un block de notas donde iba anotando aquellas cuestiones que me parecían relevantes. No era suficiente subrayarlo. Escribir me ayudaba a entenderlo mejor. Esto no fue suficiente para encontrarme en esa fase inicial con dudas, muchas dudas. Podríamos decir que a David Allen le falta vertiente pedagógica en su escritura. Este libro es, desde la explicación general, una ayuda a la claridad y la resolución de tantas y tantas dudas que tuve y creo tuvieron muchos como yo. Imprescindible lectura de un libro escrito con precisión, enfoque, desvestido de retórica banal y a las cosas. Empiezo la relectura y alguna cosa más escribiré aquí.

Trabajar menos es un objetivo.

El título de esta entrada se que puede no gustar, que parecerá cosa de un vago y que, además, ahora no toca. Esta situación de horario imposible, tareas inexplicables sin horizonte conocido, proyectos indefinidos, me resulta muy conocida por haberla ejercido durante un tiempo. No escapo de mi trabajo, me gusta y puedo dedicar mucho tiempo, pero hay otras cosas que me gustan igualmente y quiero hacer. Nos pasa a todos. Aplicando GTD, enfocando mi atención he conseguido trabajar (actividad profesional remunerada) menos, sin abandonar, por supuesto, mis compromisos y hacer esas otras cosas. A veces tengo complejo de culpa, pero se me pasa rápido y además no lo digo muchas veces. Está es una de ellas.