Hacer cosas que no se deben.

En una lectura lineal, poco contextualizada, o en una explicación del sistema rígida, a veces queda en el aire que nada debemos de hacer si no está alineado con nuestras alturas de enfoque. Como tendemos hacía la trascendencia, puede que no incluyamos acciones placenteras y de disfrute personal. Me veo algunas veces haciendo cosas ni previstas,  ni con encaje en mis proyectos definidos,  e incluso en mis áreas. Escuchar a cierto grupo de música, leer una novelilla, hacer un arroz con leche…¿queda sitio para esto o me estaré haciendo un antisistema?.

Irse y volver produce cierto placer productivo.

No parece muy recomendable, ni siquiera se debería decir, pero abandonar unos días –en coincidencia con unas vacaciones cortas – nuestro sistema de productividad, tiene algún efecto positivo. Es lo que tiene el reencuentro. Es algo así como una revisión semanal pero a la bestia. No creo que esté en la ortodoxia, pero sometido al control de la vuelta puede ser eficaz y recomendable. Existe una técnica creativa –alejamiento- que propone dar distancia a las cosas para volver. Podría ser.  Hemos vuelto.