Los ritmos y la productividad.

Abandonar y volver a empezar es un ritmo habitual en los proyectos de mi ámbito profesional. Se arranca, se ejecutan las primeras tareas y luego queda en una vía muerta de donde nadie lo saca…hasta que se saca y se le coloca una maquina de alta velocidad. Esta sensación de frenazo y arranque, desgasta. Con GTD a esto se le pone freno, con la necesidad de tener una tarea en cada proyecto y con las revisiones semanales. Pero no todo el mundo usa GTD.

No digo que los procesos deban de ser, por definición, armoniosos y acompasados en el tiempo. Es evidente que las circunstancias son cambiantes, y evitar esas frenadas y arranques evitan el gasto de ruedas, frenos, combustible y paciencia. Siendo posible, que casi siempre lo es, evitarlo es productivo.

Escribir bien es altamente productivo.

Todos nuestro sistema de productividad deviene necesariamente en un repositorio llenos de letras, palabras, indicaciones que pretenden hacernos la inmersión en la tarea algo más amigable. Redactar con pausa la descripción de las tareas, incluido un verbo que nos llame a la acción, definir los proyectos con una visión de reto conseguido, optimista y motivador, y las áreas con palabras que nos hablen de entornos cercanos en los que necesitamos avanzar, es un recurso que ayuda, y mucho. Usar una escritura administrativa, funcional y fría lejos de llamarnos a la acción, nos somete a un tono nada activador. Creo que escribir con intención es altamente productivo.