Para que no te olvides.

En mi relación con clientes, proveedores y entorno de trabajo,  a veces surge el personaje “para que no te olvides”. A todos nos pasa. Personas con la que acuerdas un compromiso y que, a partir de ese momento, no para de recordártelo sin más criterio que el de que le aparece en su memoria,  “para que no te olvides”. Un aspecto, menor, de entre los que me han llevado a GTD es mi falta de capacidad de almacenamiento en mi memoria, cada vez más acentuada. Un sistema al que acudo y donde veo aquello que no me puedo olvidar. Al personaje recordatorio no le cuento como hago (capturo, proceso, organizo…) porque quedaría , a lo mejor,  un poco pedante (o no (?)). Me lo estoy pensando “para que no se olvide”.

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