Para que no te olvides.

En mi relación con clientes, proveedores y entorno de trabajo,  a veces surge el personaje “para que no te olvides”. A todos nos pasa. Personas con la que acuerdas un compromiso y que, a partir de ese momento, no para de recordártelo sin más criterio que el de que le aparece en su memoria,  “para que no te olvides”. Un aspecto, menor, de entre los que me han llevado a GTD es mi falta de capacidad de almacenamiento en mi memoria, cada vez más acentuada. Un sistema al que acudo y donde veo aquello que no me puedo olvidar. Al personaje recordatorio no le cuento como hago (capturo, proceso, organizo…) porque quedaría , a lo mejor,  un poco pedante (o no (?)). Me lo estoy pensando “para que no se olvide”.

Que lo haga el de GTD.

Sobre patologías en las reuniones hay lugares donde hablan mucho, bien y con un tono que se agradece. Mi aportación aquí es producto de una experiencia reciente. Nadie al final de la reunión capturó cual era la acción siguiente y quien era el responsable. Yo, ordenadito, capturé, procesé,….y fui dando salida a las cosas. Cuando llegó la primera fecha crítica, nada estaba hecho, a excepción de lo mío (disculpas por la vanidad). La consecuencia lógica fue que, dado que este señor –yo-va haciendo, que haga el resto, y me cayó encima lo que no era mío en principio. Es un cliente, que, aunque no lo justifica, ayuda a entenderme. Tengo siete platos girando encima de siete palitos y espero que no se caiga ninguno. En la próxima reunión propondré método.

Hay quien prefiere el esfuerzo a la productividad.

La gente de mi entorno, en general, trabaja mucho. Muchas horas, mucha energía, mucha intensidad…y baja productividad. Es habitual ver, en mi opinión, la sustitución de una cierta planificación de lo que hacer, por un consumo de energía desmedido. Está energía, además, se convierte en horas –no citaremos nuestro proverbial horario infinito de trabajo-. No haré apología de la falta de esfuerzo, tan necesaria y reconfortante, pero de esfuerzo con resultados.
Cuando, para quien quiere oír, le cuentas que una idea es planificar lo que se hace con un método holístico y bastante natural, suena a gloria. Gloria que se suele evaporar pasado el primer momento y cuando se requiere cambiar cosas, pero gloria al fin y al cabo. Esa energía canalizada nos pondría en una situación mejor a todos. Si hablamos de ahorrar energía constantemente, GTD puede ser el mecanismo, así la podemos dedicar a otras cosas o a nada, que tampoco está mal.