Trabajar menos es un objetivo.

El título de esta entrada se que puede no gustar, que parecerá cosa de un vago y que, además, ahora no toca. Esta situación de horario imposible, tareas inexplicables sin horizonte conocido, proyectos indefinidos, me resulta muy conocida por haberla ejercido durante un tiempo. No escapo de mi trabajo, me gusta y puedo dedicar mucho tiempo, pero hay otras cosas que me gustan igualmente y quiero hacer. Nos pasa a todos. Aplicando GTD, enfocando mi atención he conseguido trabajar (actividad profesional remunerada) menos, sin abandonar, por supuesto, mis compromisos y hacer esas otras cosas. A veces tengo complejo de culpa, pero se me pasa rápido y además no lo digo muchas veces. Está es una de ellas.

La energía disponible y dispuesta.

Hay sorpresa inicial cuando explicamos,  en GTD, que los criterios para tomar la decisión de cual es nuestra siguiente acción se define por la secuencia: contexto, tiempo disponible, energía, y, finalmente , prioridad. Cuesta trabajo asimilar que la prioridad no es lo primero , y reconocer que con ella sólo,  no estamos en las mejores condiciones de hacer depende que cosas. Yo tengo la energía mal repartida en el día, me llega tarde y se me va temprano. Tengo un estado energético concentrado en pocas horas. Lo se, lo asumo y, aunque alguna cosa hago por mejorar, tomo decisiones con esa variable básica.

Para terminar,  haré una propuesta de ahorro de energía. Para los que quieren acercarse a GTD en A Coruña, este Seminario que doy el día 23 de noviembre, le ayudará a llegar a Getting Things Done con un consumo menor de esfuerzo que si lo haces tu sólo.