Ese precipicio tan español, tan Marca España.

No le pondré nombre, pero todos lo conocemos. Cada proyecto en el alambre y con varios platos moviéndose encima de los palitos. Fechas (fechas no, horas)  al limite, compromisos adquiridos por montera, caos en cada etapa y un sinfín de patologías que, con sinceridad, yo llevo fatal. Pero trabajamos rodeados de perfiles de este tipo. No hay remedio, son así, inquebrantables. Tengo la sensación de que manejan ese entorno tan bien que nunca nada fatal sucede…, hasta que sucede y, como tu estás cerca, te caes por el precipicio agarrado a su mano. Huyamos mientras sea posible.

Elefantes después de la cacharrería.

Hay una especie en el entorno profesional que después de dejar la cacharrería asolada empieza con el resto. Son personas que mandan (que poco me gusta) y que dicen lo que hay que hacer, suponiendo que esto es dirigir. Lo hacen con su equipo y con sus proveedores. Todos en fila a no se sabe donde (se sabe, pero a veces los clientes…). Tengo que reconocer que dos o tres en un día son capaces de generarme dudas sobre si mi sistema de productividad personal es el adecuado,  no siendo capaz de sobrevivir a estos paquidermos. Espero que la especie no sobreviva mucho tiempo o, al menos, no sigan en mi hábitat. Lo intento.

Mejora tu productividad personal. No opera un milagro, pero ayuda bastante.

La Confederación de Empresarios de A Coruña propone un taller sobre productividad personal con Getting Things Done (GTD). Lo que haremos es echar un vistazo a las bases de GTD y, sobre todo, ponerlo en práctica y ver como puede ayudar a mejorar esta necesidad que tenemos de darle un poco de orden a las cosas que tenemos y debemos hacer. Te puedes apuntar en este enlace y compartirlo si crees que alguien puede tener interés. La parte final ayudará a arrancar con la metodología y borrar las dudas que puedas tener sobre la dificultad para incorporarlo en tu vida. Espero que os interese.

O eliges tu, o alguien elegirá por ti.

Las cosas que tenemos que hacer pueden venir determinadas por nuestras decisiones,  o bien, en modo reactivo, pueden generarse desde el entorno exterior, vaya que otros las deciden. Cosas tendremos que hacer, pero debemos de pensar si es mejor que la mayoría de las cosas las decidas tu u otro. Es probable que tu sepas mejor que nadie lo que conviene.

Getting Things Done (GTD) te permite poner en tu voluntad la mayoría de las cosas que acometes. Ser proactivo y saber que tienen una razón que está en tus intereses es una razón de peso para incorporar, si no lo tienes, un sistema que te lo facilite. Es cierto que siempre tendremos cosas que hacer poco alineadas con nuestros objetivos, pero reducirlas es un paso para tomar control y darle perspectiva a nuestras actividades.

Apostolado de GTD en A Coruña.

Cuatro horas productivas es el plan que me dispongo a proponerte. Después de años de contar mi experiencia en el sistema de productividad personal GTD, de dar algún seminario y enseñar a profesionales a arrancarlo, me dispongo a compartirlo con quien se vea apurado y quiera encontrar un camino. En este enlace podéis ver la información necesaria. Si creéis que compartirlo puede hacer bien, hacerlo. Puede que os lo agradezcan. Yo, por supuesto.

Conocer GTD desde el control.

La revista ECO sobre actualidad económica me pide una columna sobre GTD que os adjunto. Mi idea no es tanto explicarlo con detalle, sino hacerlo apetecible desde la comprensión de la toma de control de las acciones como primer paso para entenderlo en globalidad. Luego vendrá la perspectiva…y luego el resto. La narración es una concatenación que demuestra la falta de control de nuestro día a día. Un aperitivo de GTD para quien no ha oído hablar de él.

Maldito “en espera”.

Muchas de los proyectos y tareas que hacemos dependen , en algún momento, de otras personas. La etiqueta “en espera” y el nombre de la persona están completando la información en proyectos sobre los que hemos de avanzar. Si son colaboradores, recordarlo cuando se retrasa suele ser suficiente, pero cuando son clientes…Esto tiene que ver con el compromiso, con la productividad, que pasa de ser individual a tener consecuencias para el conjunto y, lógicamente, en los resultados. Tengo “en espera” más cosas de las que me gustaría, pero no tengo receta para reducirla de forma amable y convincente. A mi no me gusta tener a nadie en espera. Suelo ser puntual.