La intención no mejora necesariamente la productividad.

Uno de los blogs más interesantes sobre productividad y GTD es el que mantiene con acierto Jeroen Sangers, El Canasto. Generoso, en sus vacaciones permite a otras personas que piensan y escriben (por este orden) en lo mismo,  que publiquemos alguna entrada. Os dejo una reflexión que no siempre se hace y es la sobrevaloración de las buenas intenciones. Espero que os guste.

Cosas que no hago.

Uno de los placeres, de tantos, de aplicar GTD es poder decir a ciertas capturas que no y que su destino es la papelera. Si es una acción que no nos lleva a cumplir etapas de un proyecto, dentro de un área de responsabilidad el destino es sencillo. Decir que no a algunas cosas es decir que si a muchas otras que incorporamos a nuestros compromisos en un sistema fiable.

La trampa es decir si a casi todo, pensando que lleva oculta una oportunidad escondida que nos propulsará al cielo y el cielo parece que no puede esperar. Una de las cosas mes eficientes de GTD es decir que no a cosas, no aceptar un compromiso que no nos llevará a ningún lado. Cuesta al principio.

Identificar lo que hay que hacer.

Algunas veces, siempre más de las deseadas, me encuentro que una situación de gestión compleja que dinamita mi productividad. En reuniones con clientes, surge en la conversación cosas que, una vez revisadas las notas de la reunión,  las identifico como claramente un proyecto a realizar, una tarea por acometer, un compromiso, en suma, que adquirir y cumplir. Ha sido dicho casi en el aire,  pero la reflexión sobre ello me obliga a dar respuesta. Ergo, a mi GTD. Después de un tiempo, dado forma al compromiso, respondo de la mejor manera posible y me encuentro, Oh sorpresa!!, que aquella cosa no existía. No se acuerda ni quien lo planteo,  o fue dicha en un momento que ahora esta superado en consideración del proponedor. Resumiendo, a veces dedicamos recursos y esfuerzos en cosas que quedan en vía muerta. A mi me desalienta bastante, a quien lo propuso, no le importa ya nada.

Aquí el avisador.

Tengo la costumbre de capturar y realizar las demás fases de GTD,  que quien me lee conoce. Las cosas, las acciones, aparecen después de procesar y organizar  en el sitio adecuado para recordármelas.  No opero como agenda sino como sistema GTD que me permite ver constantemente el estado de las cosas. Conocedores algunos de mis clientes de esa “cualidad” milagrosa, me encuentro que algunos de ellos me piden que les recuerde cosas (de los proyectos compartidos) vía mail o llamada.  Hacer las cosas de valor tiene interés, pero que alguien funcione como recordador te convierte en irrelevante. No se si me estaré convirtiendo en el avisador irrelevante,  y prestando servicios periféricos en lugar de aquellos de valor añadido que creo que hago. Estoy camino de mi dimisión.

GTD está entre la autoayuda y la Virgen de Lourdes.

En algunos entornos, los más alejados de mi ámbito profesional, me surge a veces la necesidad de explicar GTD,  ya que saben que ando en el tema. No es que sea complejo de entender, pero necesita,  para los nuevos, al menos unos diez minutos para centrarlo (se admiten opiniones distintas). Muchas veces, y dada mi impericia en la explicación, creo que dejo a algunas personas una idea no muy precisa que sitúan entre la autoayuda y el milagro de Lourdes. A lo mejor necesito más de diez minutos o, probablemente, debo explicarme mejor. A lo mejor también es que cada vez se habla más de productividad personal  y, la verdad, se oyen cosas un poco raras. Ni autoayuda, ni milagros,  ni soluciones vitales en dos horas, tal vez mejoras progresivas.

Trabajar menos es un objetivo.

El título de esta entrada se que puede no gustar, que parecerá cosa de un vago y que, además, ahora no toca. Esta situación de horario imposible, tareas inexplicables sin horizonte conocido, proyectos indefinidos, me resulta muy conocida por haberla ejercido durante un tiempo. No escapo de mi trabajo, me gusta y puedo dedicar mucho tiempo, pero hay otras cosas que me gustan igualmente y quiero hacer. Nos pasa a todos. Aplicando GTD, enfocando mi atención he conseguido trabajar (actividad profesional remunerada) menos, sin abandonar, por supuesto, mis compromisos y hacer esas otras cosas. A veces tengo complejo de culpa, pero se me pasa rápido y además no lo digo muchas veces. Está es una de ellas.

Hay gente improductiva que es imbatible.

Pongamos que se llama Juan. Pongamos que es un empresario con gestión directa en tres compañías. Pongamos que el contexto no es el mejor, aunque exporta y mucho. Pongamos también que quiere ser más productivo y, como me conoce, ha intentado empezar con GTD. Me dice que tiene en la bandeja de entrada setecientas cosas sin procesar ☺. Sustituye productividad por energía (y no tiene poca). Es imposible. Nunca aplicará un sistema de productividad que le ayude. Es que GTD no es para todo el mundo. Necesita de un aprendizaje y hay quien no tiene tiempo. Es una gran paradoja. Juan quedó en llamarme un día para verlo con calma, pero se que no lo hará. pero cuando me vea me dirá “tenemos que ver eso”. Imbatible.

La procrastinación consciente.

Uno de los principales problemas de la productividad personal es la procrastinación, posponer lo que hacer, sin más criterio que no querer enfrentarse con la tarea. Sobre como evitarla hay algunas fórmulas que conocemos todos. Una de las ventajas de la aplicación de GTD es que nos permite procrastinar, siendo conscientes de que lo hacemos y de lo que procrastinamos. No se si en mis circunstancias el significado del verbo vale. Durante los últimos días he procrastinado (?) en mis entradas en este blog. Conscientemente he puesto el foco y la energía en otros tres proyectos relevantes y muy ilusionantes que creo que ahora van a buen ritmo. Ahora vuelvo a poner foco en mi blog. Gracias por seguirme.

GTD, todo o en parte.

Amalio Rey en su blog hace una propuesta sobre GTD que tiene mucho interés. Dice que una corriente de los que aplicamos GTD apostamos por aplicar por completo el sistema y habla de la posibilidad de GTD por capas.. Este concepto de GTD por capas (o fases) me lo proponen algunas personas a las que les hablo del sistema de David Allen y creo que, como propuesta, es una ventana que puede darle un aire distinto. Otra cosa es desvirtuar lo que sabemos fehacientemente que funciona, pero se agradece la invitación a reflexionar.

Desde la productividad personal hasta herramientas de colaboración 2.0

El martes 22 en Vigo se celebra una jornada sobre organización 2.0. A mi me toca arrancar con productividad personal en la primera intervención de la mañana. Creo que el repertorio es amplio y las cosas que se dirán tienen interés (pondría en duda lo que me toca por un ejercicio de humildad obligada), ya que la gente que habla tiene cosas que decir. Para quien pueda interesarle, le invito a que se anime.