Nunca sé lo que tengo que hacer. No tengo en la memoria, desde hace años, la lista de cosas que puedo o debo hacer a continuación. Es lo que tiene GTD. Reservo las neuronas para hacer las tareas, no para guardarlas. Resulta que con GTD, actualizado como David Allen dice, puedo acudir a mi sistema y saber lo mejor que puedo hacer. Siguiendo los criterios de elección de contexto, tiempo , energía disponible y prioridad, por este orden. Me dicen que no me acuerdo de nada, pero no es verdad, lo que pasa en que no me puedo olvidar de aquello que no recuerdo.
No me acuerdo de nada.
18 Miércoles abr 2012
Publicado en Reflexionando