Dividir para hacerlo mas fácil.

La planificación natural en GTD nos permite poner en orden y en marcha los proyectos que caen en nuestra atención. La definición de las tareas, de acciones, el último paso, es lo más tangible, aquello que permite que un proyecto, sea de lo que sea, avance. La redacción, concreción de estas tareas es fundamental, y la capacidad de dividirlas en tareas lo más pequeñas posibles nos dan una sensación de accesibilidad donde la procrastinación no debe surgir. O sea que la expresión “vayamos por partes” toma aquí un sentido que le da plena validez.

Hay que trabajar más.

Este discurso empobrecedor que se escucha últimamente es la declaración de un estado de opinión que no pone el foco donde debe estar. Puede que haya algún lugar donde trabajar un poco más es necesario, a lo mejor, en la mayoría de las empresas y organizaciones, se trata de trabajar mejor. La productividad, la personal es este caso que es la que me ocupa, es el principio donde se puede sustentar el hacer las cosas mejor y en menos tiempo. Si lo que nos piden son 12 horas presenciales en un entorno de caos, de no saber que hacer, de proyectos que no se ordenan, de fabricar y tirar, para volver a hacer, que no cuenten, quien quiera que sea, conmigo.

No me acuerdo de nada.

Nunca sé lo que tengo que hacer. No tengo en la memoria, desde hace años, la lista de cosas que puedo o debo hacer a continuación. Es lo que tiene GTD. Reservo las neuronas para hacer las tareas, no para guardarlas. Resulta que con GTD,  actualizado como David Allen dice, puedo acudir a mi sistema y saber lo mejor que puedo hacer. Siguiendo los criterios de elección de contexto, tiempo , energía disponible y prioridad, por este orden. Me dicen que no me acuerdo de nada, pero no es verdad, lo que pasa en que no me puedo olvidar de aquello que no recuerdo.

GTD te puede ayudar.

La gente se encuentra habitualmente desbordada por las cosas que tiene que hacer. Cada vez que cuento en un entorno cerrado como gestiono mis compromisos y explico en pocos minutos GTD, la respuesta suele ser de querer acercarse al método. Por eso, estoy con personas que quieren y necesitan mejorar, ayudándoles a arrancar con GTD. Es importante la lectura de los libros de referencia, los blogs de gente que reflexiona y aporta sobre el método, de todo voy dando fe aquí, pero creo que una ayuda individualizada hecha desde la experiencia, hace cristalizar los beneficios de GTD de forma rápida y ortodoxa. El primer proyecto que se crean en GTD es implantar GTD. Si quieres saber más, pregúntame.

Trata de arrancarlo, Carlos, por Dios, trata de arrancarlo!

Lo reconozco, se me adelanto Daniel Aguayo en su post toma decisiones cuando las cosas se muestran y no cuando explotan. Es una de las cosas que uno aprende con GTD. Cuando algo cae, toma el control y ponlo en marcha. No se trata tanto de hacer, sino de integrarlo en tu sistema después de pasarlo por el formato de planificación natural. Las primeras acciones decididas, englobadas en proyectos y en alguna de tus áreas y de ahí hacía arriba. Lo único que hago es aportar una frase de un coruñés como yo, Carlos Moya, que pasará a la historia como el gran copiloto de rallyes que fue y por saber de GTD sin saberlo.

Procrastinar es el verbo.

Suena fatal, pero no peor que ponerlo en practica con asiduidad. Empecé a conjugarlo hace tiempo, pero supe su significado cuando me interesé y puse en marcha GTD. Posponer sin más razón que no queremos enfrentarnos a la tarea,  es algo que hemos hecho y hacemos con frecuencia. Blogs hay sobre el tema. Cuando GTD forma parte de tu manera de enfrentarte a tus compromisos es posible que lo hagas, pero eres consciente y sigue ahí, en tu sistema, recordándote que tienes un compromiso. Lo harás. Para saber más, Jero Sánchez lo resume en un libro aleccionador. Gracias Jero.