Un verbo ayuda a hacer.

Cuando escribas una tarea, recuerda que estás ante una acción y nada como un verbo para describirla. La redacción imprecisa, especulativa o abierta no ayuda a enfrentarse a una tarea. A los pocos meses de implantar GTD decidí,  veo que ahora más gente lo hace, que debía de usar un verbo siempre, que me indicase la acción: llamar, recoger, escribir, pensar, contar…Pequeño consejo, gran beneficio. Es imprescindible no tener que perder tiempo en aclarar exactamente lo que tenemos que hacer. Eso no es GTD.

No son las tareas, es todo.

El reduccionismo es una tendencia omnipresente que ahoga muchas buenas propuestas. GTD puede ser, a veces, una víctima más. Quién aplica GTD sabe que la gestión de las tareas es una parte instrumental de un objetivo de mayor calado, control y perspectiva. La altura de miras que tan bien refleja David Allen en la analogía desde la pista de aterrizaje hasta los 15.000 metros es el desarrollo natural del método una vez aplicado en toda su extensión. Quedarse en la pista nos impide despegar y volar.

Cosas que el sistema educativo no enseña…ni contempla.

Compagino la actividad profesional principal en mi empresa de comunicación publicitaria con mis clases de Profesor Asociado en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de La Universidad de Santiago. Intento hacer clases muy prácticas ( cuando llegó Bolonia, yo ya estaba en Santiago de vuelta) y de debate sobre las cosas, pero veo a diario como aspectos importantes para trabajar en el contexto en que estamos no se les han enseñado y, ni siquiera, están apuntadas.  Una de ellas es la productividad personal. La mayoría de los estudiantes se manejan desde el caos o desde una memoria que a su edad está a pleno funcionamiento (que tampoco es gran cosa). Alguna vez les propuse hablar de GTD. Creen que soy un marciano, pero ellos, como otros, seguirán un tiempo en la luna.

La Voz de Galicia presta atención a GTD

En lo que es mi cruzada por la difusión del método de organización GTD, En La Voz de Galicia me han hecho una entrevista donde intento resumir las claves y algunas cosas relevantes que hacen del sistema de David Allen algo distinto y natural. No es más que un primer apunte, pero que el  Suplemento de Mercados del primer diario de Galicia preste atención, puede ser un síntoma de no estamos desencaminados, la gente necesita GTD.

Como arrancar GTD y tomar el control.

Si preguntas a alguien que ha implantado GTD como método de gestión de sus cosas, te dirá que ha visto resultados en el corto plazo, pero que  la implementación global le ha llevado tiempo. Así es. Leer el libro de David Allen una vez no te faculta para arrancar con eficacia de manera integral, pero es el primer paso. Después de hablar con personas de mi entorno y ver la necesidad de control y perspectiva, he diseñado lo que he llamado “GTD one to one” para,  en tres sesiones,  ponerlo en marcha y darle continuidad. No es formación, no es consultoría, no es coaching…es “arrancar con eficacia un método que me mejora las cosas que tengo que hacer en la vida”. ¿te puedo ayudar?.

Los domingos toca revisión semanal.

Cada domingo, cada uno escoge el día, hago la imprescindible revisión semanal de GTD. Reviso el sistema al cien por cien. No dejo ningún proyecto sin una acción a desarrollar, planifico tareas y temas clave, asigno algunas fechas (las menos posibles, solo las necesarias), reviso mi “algún día”, creo nuevas tareas que me surgen a la vista de proyectos y sincronizo mis aparatos.  El lunes sigue siendo lunes, pero cuesta un poco menos.

Recuerdo Tyme System…

Siempre he perseguido una forma de tener cierto orden en las cosas que tengo que hacer. Compré en su momento, a un precio prohibitivo, las famosas agendas Tyme System, más tarde incorporé Outlook en toda su extensión. Me hice después con una PDA, una Palm y más tarde una iPaq de  HP…probé casi todo y nada me dió la solución. Entiendo cierto escepticismo ante GTD, pero la solución de la productividad viene del método y no de la herramienta. Si has encontrado GTD ya te habrás dado cuenta.