Recopilar como Diógenes o seguir la secuencia.

Los principios de recopilación o captura en GTD son irrenunciables, pero como acto aislado,  sin la lógica de los cuatro pasos posteriores se convierte en un acumulación que nos vencerá por derribo. Algunas personas a las que le cuento este pequeño, pero   imprescindible,  hábito contestan que ya lo hacen y de hecho que tienen mucho recopilado. Una masa inerte y tensa de cosas a las que no les damos más trato que meter en varios almacenes sin más orden que el día de llegada. De ahí al síndrome de Diógenes, un paso. La eficacia de GTD no está sólo en capturar aunque produzca el espejismo a veces de que es suficiente y productivo.

Aquí el avisador.

Tengo la costumbre de capturar y realizar las demás fases de GTD,  que quien me lee conoce. Las cosas, las acciones, aparecen después de procesar y organizar  en el sitio adecuado para recordármelas.  No opero como agenda sino como sistema GTD que me permite ver constantemente el estado de las cosas. Conocedores algunos de mis clientes de esa “cualidad” milagrosa, me encuentro que algunos de ellos me piden que les recuerde cosas (de los proyectos compartidos) vía mail o llamada.  Hacer las cosas de valor tiene interés, pero que alguien funcione como recordador te convierte en irrelevante. No se si me estaré convirtiendo en el avisador irrelevante,  y prestando servicios periféricos en lugar de aquellos de valor añadido que creo que hago. Estoy camino de mi dimisión.

Elefantes después de la cacharrería.

Hay una especie en el entorno profesional que después de dejar la cacharrería asolada empieza con el resto. Son personas que mandan (que poco me gusta) y que dicen lo que hay que hacer, suponiendo que esto es dirigir. Lo hacen con su equipo y con sus proveedores. Todos en fila a no se sabe donde (se sabe, pero a veces los clientes…). Tengo que reconocer que dos o tres en un día son capaces de generarme dudas sobre si mi sistema de productividad personal es el adecuado,  no siendo capaz de sobrevivir a estos paquidermos. Espero que la especie no sobreviva mucho tiempo o, al menos, no sigan en mi hábitat. Lo intento.

GTD está entre la autoayuda y la Virgen de Lourdes.

En algunos entornos, los más alejados de mi ámbito profesional, me surge a veces la necesidad de explicar GTD,  ya que saben que ando en el tema. No es que sea complejo de entender, pero necesita,  para los nuevos, al menos unos diez minutos para centrarlo (se admiten opiniones distintas). Muchas veces, y dada mi impericia en la explicación, creo que dejo a algunas personas una idea no muy precisa que sitúan entre la autoayuda y el milagro de Lourdes. A lo mejor necesito más de diez minutos o, probablemente, debo explicarme mejor. A lo mejor también es que cada vez se habla más de productividad personal  y, la verdad, se oyen cosas un poco raras. Ni autoayuda, ni milagros,  ni soluciones vitales en dos horas, tal vez mejoras progresivas.

Trabajar menos es un objetivo.

El título de esta entrada se que puede no gustar, que parecerá cosa de un vago y que, además, ahora no toca. Esta situación de horario imposible, tareas inexplicables sin horizonte conocido, proyectos indefinidos, me resulta muy conocida por haberla ejercido durante un tiempo. No escapo de mi trabajo, me gusta y puedo dedicar mucho tiempo, pero hay otras cosas que me gustan igualmente y quiero hacer. Nos pasa a todos. Aplicando GTD, enfocando mi atención he conseguido trabajar (actividad profesional remunerada) menos, sin abandonar, por supuesto, mis compromisos y hacer esas otras cosas. A veces tengo complejo de culpa, pero se me pasa rápido y además no lo digo muchas veces. Está es una de ellas.

Hay gente improductiva que es imbatible.

Pongamos que se llama Juan. Pongamos que es un empresario con gestión directa en tres compañías. Pongamos que el contexto no es el mejor, aunque exporta y mucho. Pongamos también que quiere ser más productivo y, como me conoce, ha intentado empezar con GTD. Me dice que tiene en la bandeja de entrada setecientas cosas sin procesar ☺. Sustituye productividad por energía (y no tiene poca). Es imposible. Nunca aplicará un sistema de productividad que le ayude. Es que GTD no es para todo el mundo. Necesita de un aprendizaje y hay quien no tiene tiempo. Es una gran paradoja. Juan quedó en llamarme un día para verlo con calma, pero se que no lo hará. pero cuando me vea me dirá “tenemos que ver eso”. Imbatible.

La procrastinación consciente.

Uno de los principales problemas de la productividad personal es la procrastinación, posponer lo que hacer, sin más criterio que no querer enfrentarse con la tarea. Sobre como evitarla hay algunas fórmulas que conocemos todos. Una de las ventajas de la aplicación de GTD es que nos permite procrastinar, siendo conscientes de que lo hacemos y de lo que procrastinamos. No se si en mis circunstancias el significado del verbo vale. Durante los últimos días he procrastinado (?) en mis entradas en este blog. Conscientemente he puesto el foco y la energía en otros tres proyectos relevantes y muy ilusionantes que creo que ahora van a buen ritmo. Ahora vuelvo a poner foco en mi blog. Gracias por seguirme.